Conceptualización de la Seguridad Alimentaria en México
INTRODUCCIÓN
En este trabajo hablare de los factores que considero que inciden en la seguridad alimentaria en México, así como las restricciones que identifico de cada dimensión de la seguridad alimentaria. En el índice global del hambre, México tiene “bajos“ niveles de hambre en comparación con otros 119 países; sin embargo, queda la duda sobre la verdadera situación en que se encuentra nuestro país.
¿Cómo es un hogar con seguridad alimentaria? En un hogar hay seguridad alimentaria cuando todas las personas que lo integran tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos nutritivos para satisfacer sus necesidades y sus preferencias a fin de llevar una vida activa y sana. En México, la aproximación a este concepto se lleva a cabo a partir de la información recabada en la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA) con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH).
DESARROLLO
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2018-19 (ENSANUT) revela condiciones estructurales de malnutrición y presencia extendidamente negativa de determinantes sociales de la salud, que constituyen un auténtico drama nacional. Lamentablemente, y a pesar de la retórica gubernamental, las políticas públicas de la nueva administración no están dirigidas a modificarlas, por lo cual, lo esperable en el corto plazo es que no haya modificaciones relevantes.
Uno de los datos más duros que ofrece la ENSANUT (diseñada conceptualmente por el Instituto Nacional de Salud Pública y levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía), es el relativo a la inseguridad alimentaria en que viven los hogares en México.
De acuerdo con esta encuesta, en el 2018 había en el país alrededor de 126,468,224 de personas, cifra que se agrupa en 32.93 millones de hogares. Con base en esos datos, se puede decir que el tamaño promedio de los hogares en México es de 3.8 integrantes en cada uno de ellos.
En esa lógica, destaca que únicamente 14.81 millones de hogares viven en condiciones de seguridad alimentaria; es decir, apenas el 44.9% del total; en consecuencia, había en el 2018 un total de 18.5 millones de hogares en condiciones de inseguridad alimentaria; por lo que considerando que cada uno de ellos está integrado en promedio por 3.8 personas, la cifra absoluta de personas en hogares que viven en esa condición es de alrededor de 70.5 millones de personas, lo que equivale al 55.58% de la población nacional.
De los 18.5 millones de hogares en inseguridad alimentaria, 13.02 millones se encuentran en localidades urbanas (49.47 millones de personas), mientras que 5.48 millones lo están en localidades rurales (cerca de 23 millones de personas).
Otra posibilidad de desglose de los datos es que 10.97 millones de hogares (alrededor de 42.6 millones de personas) viven en condiciones de inseguridad alimentaria leve; 4.69 millones de hogares (alrededor de 18.26 millones de personas) se encuentran en inseguridad alimentaria moderada; mientras que 2.83 millones de hogares viven en inseguridad alimentaria severa (alrededor de 11 millones de personas).
Esta realidad es dramática y lamentablemente no se va a modificar estructuralmente pronto. Su transformación requiere no sólo de la transferencia de ingresos a las personas, sino el desarrollo de mercados locales justos; redes de distribución y abasto eficientes; así como una nueva lógica de producción en el ámbito rural articulada desde una perspectiva de desarrollo regional y local, dirigida al fortalecimiento de las comunidades y de los mercados locales, y no desde el pernicioso enfoque productivista que ha dominado en los últimos 30 años.
Estos datos ya se habían mostrado con anterioridad por el propio INEGI en la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH), en cuyos tabulados relativos a las viviendas y sus condiciones, se había mostrado que había, en el 2018, al menos un millón de hogares donde alguna niña o niño no come todo el día o come una sola vez al día.
Acceder a una alimentación saludable en México es una realidad que no está al alcance de todos, creo que más influyen en la seguridad alimentaria en México, es el poder adquisitivo de las familias y la educación respecto a la dieta que debemos llevar para tener una ingesta de nutrientes suficientes y adecuados para el óptimo desarrollo de las personas.
¿Qué restricciones ubico en cada dimensión?
No hay nada en el mundo que los seres humanos consumamos más que el alimento, incluso por encima de cualquier tentativa de oferta de tecnología, moda, o diversión nunca dejaremos de comer. La alimentación es una necesidad básica de todo ser humano y debe cubrirse para llevar una vida activa y sana.
Siendo esta una realidad, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) plantea abordar cuatro dimensiones para satisfacer la seguridad alimentaria de cualquier región del planeta:
Disponibilidad física de alimentos: Este concepto hace referencia a la oferta de alimentos que hay en el mercado para cubrir la demanda de una población en específico. Este factor involucra la productividad para producir alimento o la capacidad para poder adquirirlo de afuera. En México tenemos la fortuna de tener una gran variedad de clima para producir cualquier tipo de alimentos, aquí el problema no es la disponibilidad física, como en un pais como Japon que importan gran parte de sus alimentos frescos, si no las comunidades alejadas y sin posibilidad económica de salir a adquirir los alimentos o que se los hagan llegar a sus hogares.
El acceso económico y físico a alimentos: Posiblemente dentro de una región exista la disponibilidad de alimentos, sin embargo la volatilidad de los precios o el nivel de ingresos y gastos de una población resulta en inequidad al acceso a alimentos. Aquí entra en juego la condición socioeconómica de cada hogar, pueden tener en su ciudad o comunidad la presencia física de alimentos, mas no la posibilidad de adquirirlos o de adquirir los de menor calidad o que no cumplen con normas mínimas.
La utilización de los alimentos: Los alimentos deben ser usados de tal manera que supla las necesidades de alimentación y nutrición que el cuerpo necesita siempre y cuando se haga dentro del marco de las buenas prácticas de salud y alimentación. Este punto es determinante para ser conscientes de cuánto consumimos y de ello cuánto es realmente necesario. Existe un balance de ingesta mínima de calorías que permite identificar si nuestra alimentación es la adecuada. En este punto trata respecto a la educación para alimentarse que poseen las familias, porque en México tenemos los dos extremos la desnutrición y la ingesta exagerada de calorías, se estima que las familias mexicanas en promedio consumen 3,100 calorías al día, lo que está encima de la media mundial y nos ha llevado a tener uno de los índices más altos de obesidad en el mundo.
La estabilidad en el tiempo de las tres dimensiones anteriores: Este aspecto se ve relacionado con los factores externos que afectan la disponibilidad, acceso y utilización de alimentos de manera periódica, por consecuencia de la acción de diversos eventos como fenómenos ambientales (inundaciones, sequías), situaciones sociales (paros, protestas) y cambios económicos (desempleo, precios). Creo que el año pasado aumentó la inseguridad alimentaria en México debido a la pandemia, en parte por el desempleo y en gran parte por ciertos sectores económicos que se detuvieron un tiempo o se han detenido debido a la contingencia por el COVID-19; además las situaciones extras de desabasto de combustible para que los alimentos puedan ser llevados a comunidades o ciudades y las catástrofes naturales.
CONCLUSIÓN
Actualmente, la pandemia de coronavirus agudizó esta problemática, debido a la disminución del 9 por ciento del Producto Interno Bruto, aumentando la carencia alimentaria en 35 por ciento de la población.
Dicha cifra se suma a los más de 18 millones 352 mil hogares que sufrían en 2019 algún grado de inseguridad alimentaria, señaló recientemente Rafael Pérez, investigador y catedrático de la Universidad de Yale, en los Estados Unidos.
Ante esta problemática, el gobierno de México anunció un Plan de Alimentación Saludable, que en conjunto con la Estrategia de Seguridad Alimentaria de la Secretaría de Agricultura, busca paliar la inseguridad alimentaria.
Si bien estos esfuerzos contribuyen en el cierre de la brecha en las desigualdades agrícolas y alimentarias, también será necesario fortalecer la política en la materia, pues se trata de un problema multidimensional, señaló la FAO en México.
Definitivamente considero que los grandes problemas en cuanto a seguridad alimentaria en México son el poder adquisitivo y la educación en base a nutrición, con uno de los índices más alto de obesidad en adultos y niños en el mundo, vamos paso a paso, apenas se hizo la ley del etiquetado en alimentos que si bien puede tener áreas a mejorar, es un buen inicio, así como la educación sobre el plato del buen comer en las escuelas y la eliminación de comida chatarra en cafeterías escolares.
BIBLIOGRAFÍA
Autor: Julio Andrés Rozo. (2018, 24 octubre). Las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria. AISO. https://www.aiso.la/blog/las-cuatro-dimensiones-de-la-seguridad-alimentaria/#:%7E:text=El%20acceso%20econ%C3%B3mico%20y%20f%C3%ADsico,inequidad%20al%20acceso%20a%20alimentos.
Arellano, S. (2019, 12 diciembre). México: un país de inseguridad alimentaria. México Social. https://www.mexicosocial.org/mexico-un-pais-de-inseguridad-alimentaria/
El estado de la seguridad alimentaria en México. (2021, 23 enero). IMER Noticias. https://noticias.imer.mx/blog/el-estado-de-la-seguridad-alimentaria-en-mexico/
Gutiérrez, F. (2016, 16 junio). ¿Cuál es el estado de la seguridad alimentaria en México? Economía y sociedad. https://economia.nexos.com.mx/?p=101

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